China pide más dinero. Los riesgos de importar tras la mejora laboral

Tradicionalmente, grandes empresas de todo el mundo se han ido instalando en el Sur de China atraídas por la mano de obra barata y la escasez de conflictividad laboral. Pero este año todo parece cambiar. Las necesidades de la nueva sociedad china se han hecho patentes. Los trabajadores han conseguido el establecimiento de un salario mínimo y una mejora de las condiciones laborales tras convocar varias huelgas en algunas de las fábricas más importantes del país.

Los salarios mínimos se han incrementado por lo menos en un tercio en nueve provincias y municipalidades chinas, entre ellas Pekín, donde ha aumentado de 800 a 960 yuanes mensuales (115 euros). Este avance se produce gracias a una generación mucho más consciente de sus derechos como empleados que no sólo buscan un sueldo más alto, sino también mejores oportunidades de desarrollo profesional.

“La mejora de las condiciones laborales son resultado de la queja por parte de los trabajadores chinos tras darse cuenta que los productos que fabrican luego se venden muy caros en el exterior” señala el Director para España y Portugal de AsiaInspection, Alex Makow.

Pero la implantación de un salario mínimo puede ocasionar un efecto negativo en la calidad de los productos y en la competitividad de las empresas chinas. “Si el sueldo de los trabajadores aumenta, se reduce el margen y la fábrica acabará comprando las materias primas más baratas y de peor calidad para compensar las pérdidas.Si ven que obtienen menores beneficios o tienen que pagar horas extras, tendrán que recortar por algún sitio, en la calidad”, apunta Makow.

Aunque los cambios que se están produciendo en el mercado laboral chino podrían ocasionar el fin del país como un poderoso imán para las inversiones, las cifras muestran todo lo contrario, plasmando un claro cre-cimiento de las ventas al exterior.

Control de calidad
De esta forma, China se ha consolidando como el primer exportador mundial tras superar por primera vez a Alemania, confirmándose la tendencia de la recuperación de la demanda internacional de productos fabricados en el país asiático.

Si añadimos al aumento de las exportaciones las consecuencias de la implantación de un salario mínimo, nos encontramos con una situación en la que son muchos los productos que llegan procedentes de ‘la gran fábrica del mundo’ que necesitarían ser controlados mediante inspecciones durante el proceso de producción, con el fin de controlar la calidad.

AsiaInspection ofrece una serie de servicios a sus clientes entre los que se encuentran las inspecciones de calidad a través de las cuales se supervisa, mediante visitas a las fábricas, el ciclo de vida de producción de los pedidos, con el fin de asegurarse que se cumplen los plazos de entrega y que no hay desperfectos en los mismos.

Otra de las formas de controlar a los proveedores para asegurarse la buena marcha de los pedidos en Asia se realiza mediante el test de laboratorio y, las auditorías de fábrica y de responsabilidad social. Estos servicios permiten al importador español asegurarse la viabilidad de su inversión económica al mismo tiempo de que se cercioran de que no se incu-rran en ilegalidades como pueden ser la explotación a menores o los trabajos forzados.

Por su parte, el test de laboratorio es un servicio muy útil que nos ayuda a comprobar si la muestra proviene de su lote de producción, y que no es una muestra que la fábrica quiere que se pruebe, garantizando que los productos cumplen con la normativa internacional, haciendo una verificación completa de su contenido.

Con la preocupación que está causando tanto producto ‘Made in China’ es normal que encontremos empresas como AsiaInspection dedicadas en exclusiva a controlar los productos asiáticos. De forma rápida y con un precio fijo de 288 dólares en China, y 388 dólares fuera, un equipo de 350 inspectores, con gran experiencia, entrega informes detallados el mismo día de la inspección.

Con el lema “¡Sus ojos en la Fábrica!” están presentes en 14 países de Asia, entre los que se destacan China, India, Bangladesh y Turquía. Este último como baza entre Asia y Europa. Ese número puede ampliarse ya que según apunta Makow: “En Asia queda mucha tela por cortar todavía”.

Reportaje. China pide más dinero. Los riesgos de importar tras la mejora laboral

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